Vaya periplo el de Tutankamón. O más bien el de las copias de los sarcófagos, máscaras y adornos que componen su tesoro. Madrid acoge hasta octubre una exposición sobre el carismático faraón que ya ha pasado por Munich, Zurich y Barcelona y ha atraído a más de un millón de visitantes. Ubicada en la Casa de Campo y a las puertas del verano cabe preguntarse si en Madrid logrará el mismo éxito de acogida que en otras ciudades, ya que su situación no sólo es incómoda para turistas sino también para los madrileños. Merece la pena porque, pese a que sean réplicas, la imaginación hace el resto y no todo el mundo puede permitirse un viaje al Museo de El Cairo para admirar las piezas originales, además de por su carácter didáctico. Pero el negocio es el negocio. El precio de la entrada supera a la de cualquier museo de la capital: de
Para embarcarse en esta experiencia, que seguro resultará gratificante, prepárense para esperar largas colas, hartarse de calor y dejarse un dinerito. Y no olviden que lo que ven es sólo un mero reflejo de unas piezas originales que datan de 3.000 y 3.500 años de antigüedad.
Por cierto, ¿era necesario que la organización acentuara Tutankamón?
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