lunes, 28 de junio de 2010

China, cuna de tesoros

Vasto es el territorio chino y amplias son también las posibilidades de encontrar tesoros del pasado en sus confines. Prueba de ello son dos de los últimos hallazgos de los que arqueólogos chinos han sido testigos. Uno, el descubrimiento de 120 guerreros de Xian, entre los que se encuentra la figura de un general -el décimo hallado de este rango-, y que se suman a las 8.000 estatuas desenterradas hasta ahora. Otro, el de un yacimiento arqueológico situado en Xichuan County donde han sido encontradas tumbas de hace 5.000 o 7.000 años. A buen seguro China seguirá dando alegrías como estas a la arqueología…

miércoles, 23 de junio de 2010

Oro de la Edad de Bronce a la basura

La imagen muestra una pieza de la Edad de Bronce de más de 4.000 años de antigüedad. Quienes la enseñan a la cámara saben que se trata de un collar de oro en forma de media luna, pero los que la observan ignoran su procedencia y su historia. No ha sido hallada por arqueólogos, sino por policías en un contenedor de basura de Dublín. El hallazgo invita a pensar cómo habrá ido a parar ahí junto a sus compañeros de viaje, dos discos del mismo metal. Los investigadores sostienen que los ladrones, quienes debían creerse ávidos, se deshicieron de estas piezas sin conocer qué era lo que tenían entre manos. Sus dueños, de verlo, se habrían lamentado. Al menos ya tienen nueva casa, el Museo Nacional de Irlanda.

lunes, 21 de junio de 2010

Sorpresas bajo tierra en Egipto


Un equipo de arqueólogos austriacos acaba de dar con una ciudad enterrada en la provincia egipcia de Sharquiya, en el Delta del Nilo. Calles, casas, templos y tumbas llevaban 3.500 años bajo tierra a expensas del paso del tiempo. Las prospecciones geofísicas -un sistema que permite detectar construcciones enterradas mediante el uso de ondas eléctricas- han permitido conocer al detalle su estructura y su plan urbanístico. En espera de que comiencen las excavaciones en la zona, la arqueología se felicita por un hallazgo de importancia como éste que confirma, una vez más, la cantidad de tesoros que continúan siendo imperceptibles para el ojo humano.